Eliminar productos lácteos de mi dieta ¿Moda? o un beneficio para mi salud

El consumo de leche y productos lácteos son últimamente uno de los temas con más controversia no solo en la ciencia de la nutrición si no también entre nuestros conocidos.

Por mucho tiempo se ha creído que la leche y sus derivados son alimentos esenciales en nuestro consumo diario, especialmente en las primeras etapas de vida de los seres humanos ya que se considera es la principal fuente de calcio para un buen desarrollo del sistema óseo. Todavía se escucha a varios profesionales de salud que defiende el consumo de lácteos argumentando que son esenciales para el fortalecimiento de huesos debido al calcio, sin embargo ya esta la tendencia de muchos nutricionistas, médicos, naturopatas y healthcoach quienes argumenta los lácteos podrían ser la causa de diversas enfermedades. 

Recientemente han aumentado las sospechas sobre los beneficios reales de los lácteos sobre todo cuando su consumo se extiende más allá de los primeros años de vida. Actualmente ya puedes consultar diversos libros que se han escrito sobre cómo la leche y los productos lácteos afectan a la salud; en este post hablaremos sobre uno de los libros mejores documentados así como rigurosamente investigado del famoso autor Frances Thierry Souccar, especialista en nutrición y biología del envejecimiento quien ha dedicado su carrera profesional en desmentir los mitos que los medios comunicación han lanzado acerca de ciertos alimentos. Souccar tiene al rededor de 15 libros publicados sin embargo su best-selle trata sobre los lácteos titulado “ LECHE, MENTIRAS Y PROPAGANDA” (2007) el cual pone en evidencia las falsedades asociadas con el consumo de la Leche.

En este post quiero compartir una entrevista que se le hizo a Thierry Souccar de la página francesa Bio à la une, transcrita al español por Mamá Natural:

B: ¿La leche es mala para la salud?

TS: Si no eres intolerante a la lactosa, y no tienes una enfermedad auto-inmune, la leche no está prohibida, pero valdría la pena consumirla con moderación (entre una y dos porciones máximas al día) para mantener al límite los riesgos asociados al consumo extra de productos lácteos.

Es importante saber que con las dosis recomendadas oficialmente, ya sea entre tres y cuatro productos al día, se ha observado un riesgo mayor de cáncer de próstata y de ovarios, un riesgo en enfermedad de Parkinson y de cáncer linfático, un riesgo de diabetes tipo 1 en niños genéticamente predispuestos.

B: ¿Qué es la intolerancia a la lactosa y qué se asocia con ella?

TS: La lactosa es el azúcar de la leche mamífera que se encuentra también en la leche humana. Todos nacemos con una enzima, la lactasa, que nos permite digerir la leche de nuestra madre cuando somos bebés. Esta enzima transforma la lactosa en galactosa y en glucosa, es decir, en fuente de energía. Esta enzima desaparece o disminuye considerablemente en la mayoría de los seres humanos después de los tres o cuatro años, edad que nuestros antepasados solían ser destetados. Es la regla de nuestra especie y el 75% de los habitantes del planeta no digieren más la lactosa de la leche después de este periodo. Los otros, el 25%  sufrieron una mutación genética hace más de 5000 años, la cual les permite conservar esta capacidad de digerir la leche.

B: ¿Los productos lácteos previenen las fracturas de huesos como solían decirlo anteriormente?

TS: Los estudios publicados desde hace 40 años son claros: la leche ni los productos lácteos benefician a la salud ósea, lo cual resulta ser la promesa de las recomendaciones nutricionales oficiales.

Ellos utilizan los estudios de manera muy selectiva para persuadirnos que, al consumir tres a cuatro porciones de leche al día tendremos una buena salud o fortaleceremos los huesos. Por ejemplo, mientras que los estudios que cito se interesan en los efectos de la leche asociada al comienzo de una fractura, los médicos relacionados a la industria ahogan esta noción evocando los efectos de la leche sobre la densidad ósea, es decir al contenido de calcio por volumen de hueso. Las mujeres de Europa del norte son conocidas por tener los huesos más densos del mundo, sin embargo tienen el record mundial de fracturas en el femur. Ellas son las mayores consumidoras de leches en el planeta. Eso muestra que el criterio de la densidad ósea no es interesante en la salud.

B: ¿Los productos lácteos aportan beneficios a la salud?

TS: Sí. Los estudios señalan que, en los países desarrollados, los grandes consumidores de los productos lácteos tienen menos riesgos de sufrir cáncer de colon y del recto. Sin embargo yo no aliento a las personas a comer muchos productos lácteos para reducir el riesgo de este tipo de cáncer, ya que es tomar el riesgo de otros aspectos de la salud. En especial porque se puede prevenir este tipo de cáncer con fibra, frutas, legumbres, nueces, etcétera. Esta enfermedad no existe en poblaciones que no consumen leche, como en África o en Asia.

B: ¿Para el organismo es lo mismo beber leche, comer yogurt o disfrutar de un queso?

TS: La diferencia esencial entre estos alimentos tiene la base en el contenido de la lactosa. Hay más lactosa en la leche que en el queso, en especial los de masa dura. Las personas intolerantes a la lactosa pueden consumir un poco de queso y también de yogurt, bajo la condición que no se le añada leche en polvo que contiene lactosa.

La segunda diferencia importante concierne el potencial acidificante de estos alimentos. La leche posee un potencial acidificante bajo, mientras que los quesos cuentan con uno muy elevado; es decir que llevan sustancias que reducen el pH del cuerpo. El cuerpo lucha más de lo cotidiano contra esta acidificación. Esta es una situación a tomar en cuenta para los grandes consumidores de queso, ya que, con la edad, los sistemas se obstruyen, pulmones o riñones, convirtiéndolos en menos eficaces. Por consiguiente se produce una acidosis crónica, provocando posibles fracturas en los huesos del organismo ya que el calcio se está alcalinizando.

Actualmente se piensa que el exceso de leche, de todo tipo, puede hacer los huesos más frágiles, sobre todo dentro de la primera mitad de la vida. Pero, atención, esos alimentos no están prohibidos, son sólo los excesos los nocivos.

B: ¿Es mejor beber la leche de soya, de avena, de arroz, de almendra, etcétera? ¿Será mejor dejar la leche de animales para consumir la de vegetales?

TS: Todos los problemas encontrados con las leches de animales no aparecen con la vegetal, salvo la de soya que puede producir alergias. Estas lechadas vegetales son diferentes. La leche de soya es más o menos rica en proteínas, su contenido es similar a aquella de la leche de vaca. Las otras leches vegetales son todos menos ricas en proteínas. No producen ninguna reacción inmunitaria (alergias). Son bebidas inocuas, en particular la leche de almendras y de avena que muestran beneficios significativos en la salud a condición de no escoger las más azucaradas.

La leche de arroz se utiliza un poco menos, ya que su índice glicémico es elevado, por lo que existe el riesgo de sobrepeso.

De igual manera en general, las leches vegetales disponibles en las grandes tiendas no deben consumirse, tampoco la leche de vaca. Sin embargo, se puede consumir preparaciones de leche a base de los vegetales anteriormente mencionados.

Como pueden ver el consumo de leche ha sido vendido por los medios de comunicación con publicidad errónea haciéndonos creer que una alimentación saludable debe contener el consumo de leche diariamente, aunque aquí se menciona el que 25% de los humanos hemos evolucionado para poder tolerarla mas allá de los primeros años de vida los invito a hacer la siguiente prueba:

  • Dejen de consumir leche y productos lácteos por 1 mes y observen su estomago, su estado de ánimo y su digestión. Después de este tiempo empiecen a introducir poco a poco este alimento y analicen si sintieron alguna cambio significativo en su estado de salud como inflamación, pesadez y desajustes en sus sistema digestivo. De ser así no les digo que dejen de consumir lácteos el resto de su vida sino que sean consientes de que su organismo no tolera perfectamente este alimentos (sobre todo porque las leches comerciales están cargas de aditivos, como hormonas y enriquecedores, la cual hacen aun más pesada para poder digerirla) sean consientes de ello y bajen su consumo de productos lácteos eligiendo siempre sean orgánicos, locales y de la mejor calidad.

Espero esta información sea enriquecedora y les ayude a entender un poco mejor porque últimamente se está tratando de alentar a que disminuyamos considerablemente el consumo de leche y productos lácteos, creando conciencia en elegir siempre los de mejor calidad.

Con mucho cariño,

Sofía Ramírez

Health Coach & Nutrióloga     

2 thoughts on “Eliminar productos lácteos de mi dieta ¿Moda? o un beneficio para mi salud

  1. Gracias Sofy, sin duda este articulo es muy interesante. Solo aclarando, entonces la leche de almendras no debe comprarse, sino hacerse en casa?

    • Gracias Socorro por tus comentarios, es mucho mejor hacerla en casa ya que de esta manera estas asegurando no tiene ningún aditivo extra o desconocido. Sin embargo hay muchas leches orgánicas en el mercado de buena calidad, solo ten en cuenta no traigan azúcar añadido ni saborizantes; entre menos ingredientes tenga mas pura será tu leche vegetal. SALUDOS :)

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